El tiempo #132.

Durante los últimos días, el despertar ciudadano ha logrado lo que los Partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD) no han podido hacer en meses a pesar de los grandes esfuerzos y recursos (públicos) invertidos: por primera vez en lo que va de la campaña presidencial, la sociedad mexicana cuestiona fuertemente si Enrique Peña Nieto, candidato del Partido Revolucionario
Marcha 132
Institucional (PRI) a la presidencia de la república, podrá terminar de recorrer el camino que habría de conducirle a Los Pinos. A raíz de la visita de Peña a la Universidad Iberoamericana  y debido principalmente a las protestas en contra de su presencia llevadas a cabo por los alumnos de esa universidad, la campaña del priísta ha sufrido un serio descalabro que pone en duda su verdadera capacidad para ganar los comicios del primero de julio.

El detonante principal de las recientes movilizaciones ciudadanas fue sin lugar a dudas la primera reacción del equipo priísta así como de los medios simbióticamente afines a su proyecto, la cual fue sencillamente torpe y corta de miras: difamar a los estudiantes y calificarlos de porros instruidos por grupos cercanos al candidato de las izquierdas, Andres Manuel López Obrador, para atacar a Peña Nieto. Como es bien sabido, 131 valientes alumnos de La Ibero decidieron dar la cara y exigir su derecho de réplica, por lo que con su credencial de la universidad en mano desenmascararon la mentira y la manipulación mediática: —no somos porros, somos estudiantes clamaron ellos, desencadenando la serie de manifestaciones que algunos han dado por llamar la primavera mexicana, situación que ha contribuido a que el incidente Ibero no quede en una simple anécdota gris en la campaña de Peña, sino que  la demanda por una cobertura informativa imparcial haya crecido y madurado hasta llegar a transformarse en la exigencia de democratizar a los medios de comunicación en nuestro país.

democratizar los medios de comunicación a fin de garantizar información veraz e imparcial capaz de generar una conciencia y un pensamiento crítico entre la ciudanadía

La propuesta es en apariencia simple y contundente: democratizar los medios de comunicación a fin de garantizar información veraz e imparcial capaz de generar una conciencia y un pensamiento crítico entre la ciudanadía. Sin embargo, la bandera bajo la que alumnos de universidades públicas y privadas se han aglutinando de un modo que recuerda al de 1968 es sumamente compleja ya que las problemáticas de las que deriva esta inusual unidad se manifiestan de diferentes maneras aunque en contra de todas clases sociales, pues no hay que olvidar que mientras que los alumnos de La Ibero fueron difamados, los del  Tec  de Monterrey y los de la normal rural de Ayotzinapa en Guerrero fueron masacrados y criminalizados, mientras que los de Michoacán son constantemente reprimidos. Creemos pues que la participación de los medios de comunicación masivos en la legitimación de la imposición violenta de un proyecto de desigualdad económica y exclusión social, su parcialidad y su falta de objetividad, constituyen los factores que explican la reivindicación de la democratización mediática como principal aglutinante frente a unas campañas presidenciales monótonas y con un final más que previsible: la imposición de Enrique Peña Nieto legitimada por los mismos medios (televisión, radio y prensa escrita) a los que se acusa de manipular la genuina participación política de los estudiantes. Es por ello que el espontáneo surgimiento del movimiento #YoSoy132, su fuerza y su aparente desorganización nos conduce ineludiblemente a preguntarnos ¿Qué significa específicamente la democratización de los medios? ¿Cómo podríamos caracterizarla? ¿De dónde surge esta necesidad? ¿Cómo es posible alcanzarla? y finalmente ¿Qué resultados esperar?

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I Democraticemos los medios.

La democratización de los medios de comunicación significa en primer lugar diversidad, pluralidad e inclusión de contenidos capaces de reflejar todas las voces, culturas, cosmovisiones, saberes y pensamientos que coexisten en nuestro país y no solo unos cuantos, por ello, la democratización implica necesariamente terminar con el oligopolio mediático de megacorporaciones como Grupo Televisa y Televisión Azteca, para lo cual es necesario un cambio de paradigma a través del cual la educación, la libertad de expresión y el derecho a la información dejen de ser vistos como simples (y poderosos) productos especulativos y comiencen a ser tratados como derechos que deben de ser garantizados por el Estado a fin de consolidar la vida democrática de nuestro país, elevando los conocimientos académicos y culturales de la ciudadanía y estimulando la participación política ciudadana permanente, libre e informada.

Es por ello que una parte fundamental de la democracia en los medios consiste en que, a la par de la pluralidad de contenidos que debe de ser emitida por los medios masivos de comunicación y de la diversificación de la oferta mediática accesible a los grandes públicos mediante la apertura de nuevas emisoras, es necesario sostener e impulsar la creación y ampliación de medios comunitarios, alternativos e independientes de comunicación, deteniendo la persecución política y las agresiones acusadas por quienes promueven proyectos comunicativos surgidos desde las organizaciones sociales, los pueblos  y las comunidades indígenas, mestizas y afromestizas de nuestro país, que además de ser constantemente atacadas por el Estado mexicano, también deben hacer frente a un complejo enramado burocrático que vuelve extremadamente costosos y difíciles los trámites necesarios para obtener un permiso de utilización del espectro radioeléctrico, cuya propiedad corresponde constitucionalmente a la nación pero que en realidad sólo sirve para enriquecer al oligopolio mediático.

no es posible que se siga silenciando la voz de la sociedad, ni por el Estado ni por el crimen organizado.

Como tercer punto, creemos que la democratización de los medios incluye necesariamente la urgente defensa de la libertad, la integridad física, psicológica y la vida de los comunicadores, periodistas y defensores de Derechos Humanos, quienes en México se ven obligados a realizar su labor en medio de uno de los escenarios más peligrosos del mundo debido al contexto de violencia generalizada que azota a nuestro país. Simplemente no es posible que se siga silenciando la voz de la sociedad, ni por el Estado ni por el crimen organizado. A su vez, es necesario terminar con la represión de la protesta y la criminalización de los moviemientos sociales, procesos legitimados en el imaginario colectivo gracias a la manipulación mediática que pretende justificar el uso de la violencia como en los casos de Atenco, Ayotzinapa, Michoacán y un largo y doloroso etcétera.

II Las razones

Exigir la democratización de los medios de comunicación significa profundizar en el análisis de las causas de la manipulaciónMarcha 132 informativa, descubriendo que detrás de ella se encuentra la imposición de un proyecto que, basado en la exclusión económica y la desigualdad social, pretende continuar de manera violenta y descarada con la explotación irracional de recursos naturales y grupos humanos subalternos, quienes año con año ven aumentar la miseria, la violencia y el sufrimiento en los que intentan sobrevivir todos los días.

Democratizar la comunicación nos llama pues a exigir la separación de los medios y el Estado

Decir sí a la democratización de los medios de comunicación es pues decir no al sistema político y económico al que los medios sirven y del cual se han servido para hacer posible la concentración excesiva del poder económico, político, social y mediático en unas cuantas manos bien identificables, sistema que en el pasado ha tratado sin éxito de imponer la llamada Ley Televisa que buscaba cancelar prácticamente  las posibilidades de apertura para nuevas cadenas televisivas o la Ley Döring símil nacional de la desdichada Ley SOPA, pensada con el fin de regular los contenidos distribuidos por internet. Democratizar la comunicación nos llama pues a exigir la separación de los medios y el Estado así como la democratización del país entero: la educación y el conocimiento, la salud, la vivienda y la alimentación, la participación política-ciudadana, la utilización de los recursos públicos así como de todas las condiciones suceptibles de mejorar la vida de los millones de seres humanos que miserablemente pueblan nuestros campos y ciudades, quienes se encuentran siempre prestos a intercambiar el poder de su voto por un poco de dinero o de alimentos. La alianza simibiótica entre los medios de comunicación y las cúpulas de poder así como la relación parasitaria que ambas sostienen con la sociedad en su conjunto son sumamente dañinas, no sólo para la democracia, sino para la supervivencia misma de la población, es hora pues de transformarlas en beneficios colectivos.

III Los cómos y las expectativas

Hoy, cientos de universitarios nos encontramos listos para decir no a la manipulación de la información, no a la imposición de un proyecto de país antidemocrático y basado en la perpetuación de la exclusión y la desigualdad económica, política, social y cultural, por ello, a pesar de la disgregación naturalizada por un sistema que divide y excluye, alumnos de instituciones públicas y privadas, ciudadanos y movimientos sociales nos hemos dado cita en espacios que consideramos un poco más libres y que sobre todo, reivindicamos como propios: el internet y las redes sociales, nodos comunicativos convertidos en nuestro punto de encuentro y nuestro motor aglutinante en donde la apuesta sigue en el aire revelando que la organización autónoma se perfila en estos momentos como una respuesta válida y eficiente, es decir que no esperaremos a que el gobierno y los medios nos escuchen, de hecho sería ingenuo pensar que lo harán fácilmente, por ello, nuestro reto hoy consiste en ir más allá de nuestros miedos y de nuestros intereses, caracterizar los fenómenos que acusamos, llamar a las cosas por su nombre y atrevernos a romper las burbujas que nos rodean y detener la imposición de un proyecto excluyente: Si el candidato del PRI ha de ganar, que lo haga con propuestas, inteligencia y argumentos, no con la manipulación y el bloqueo informativos que nos remiten a los peores tiempos del autoritarismo priísta, tiempos de chayoteo  y represión.

nuestro reto hoy consiste en ir más allá de nuestros miedos y de nuestros intereses, caracterizar los fenómenos que acusamos, llamar a las cosas por su nombre y atrevernos a romper las burbujas que nos rodean y detener la imposición de un proyecto excluyente

Sólo nosotros —los ciudadanos libres e informados— podemos hacer triunfar nuestra causa que es la de un México plural, diverso, incluyente y democrático, nada está escrito y es hora de reivindicar nuestro papel como constructores de nuestro propio destino. Es momento pues de activarnos y liberar la información de nuestras computadoras, de salir a las calles, de reencontrarnos y organizarnos, es tiempo de actuar con prontitud, eficiencia y solidaridad, de remontar nuestras diferencias y las falsas distinciones que nos han hecho creer que nos separan;  es tiempo de hablar con la gente cara a cara para redescubrir la esperanza, la dignidad y la fuerza de nuestro pueblo. Es momento de romper el cerco mediático y detener la imposición, es tiempo de imaginar y reconstruir nuestro México desde cero. Es pues nuestro tiempo. El tiempo 132.

Marcha 132

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Vlad Temporal

@VladTemporal

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